COPEL De Derecho y Estrategia. Fase Reformista – TEXTO DE EX PRESOS SOCIALES COPEL

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Constituida la Coordinadora de Presos Españoles en Lucha en diciembre de 1976, muy pronto va a perder la palabra “españoles” ante la integración de víctimas del franquismo de otros países, fundamentalmente de franceses combativos, específicamente el compañero Michel. Los tres grupos concienciados procedentes de las gigantescas galerías de Carabanchel fundan la COPEL. Para arrancar, necesitaron algunas reuniones secretas en al tercera galería. Los tres grupos quedaron fusionados. El grupo único concienciado acuerda:

1º Hacerse visible.

2º Presentar programa reivindicativo interior.

3º Pacificar la convivencia.

4º Sumar apoyos.

La COPEL constituida contamina rápida y masivamente a los presos de la tercera galería, cerca de 400 personas. Extiende su influencia esperanzadora por todo el complejo penitenciario. Consigue la unidad por el interés común. Las rivalidades dejaron de existir, al menos en la tercera galería, donde el compañerismo se afianzaba ante la fuerza de los objetivos humanitarios del proyecto.

Anticipando las tareas previas, se establecieron los primeros contactos escalonados de relevo con el funcionariado carcelario, en demanda de los auxilios básicos para la convivencia digna y organizada. La palabra era el vehículo de comunicación con las autoridades del interior, no existiendo otro medio de presión que el razonamiento por el diálogo. La COPEL organizó instancias masivas por escrito dirigidas al Rey en demanda de los derechos humanos aplicables a las víctiams del franquismo, para que la Corona y el Gobierno conocieran la voz de quienes no la habían tenido.

Por las conducciones de presos se organizaron los comunicados de información al resto de las cárceles de forma constante y progresiva. La COPEL recibió el apoyo altruista de un grupo de abogados organizados. Externamente, los familiares y amigos de los presos van organizándose, creando poco a poco la asociación AFAPE.

Bajo el símbolo copeliano de la silueta de España enrejada, se constituyó el movimiento de discusión y decisión asambleario. Al acto colectivo había pleno de asistencia e intervenía libremente quien le apetecía. El grupo dinamizador expuso las reivindicaciones interiores, referentes a la alimentación, sanidad, vestuario, higiene, mantenimiento y represión (expulsión de los cabos y subcabos de las galerías). Asambleariamente se aprueba el cartel reivindicativo externo.

LA GRAN ESTRATEGIA: Siguiendo las pautas de comprensión de una gran masa de prisioneros franquistas caídos en un profundo analfabetismo o desinformación espacial, no podían funcionar inicialmente planteamientos revolucionarios, porque no hubieran sido comprendidos por todos. Estaba inmaduro el ancauzamiento de la conciencia social. En el supuesto revolucionario, quedaría fracturada la unidad de presión para la lucha colectiva en formación. La actividad reformista de la COPEL por la no violencia era, indubitadamente, muy necesaria en el contexto histórico situacional, ante la ideología del miedo no perdida del prisionero individual franquista. Descartada la radicalización, las reformas reivindicables al común del derecho continental y la amnistía eran las pretensiones capacitadas por los derechos humanos a las víctimas de la dictadura, una oferta general y comprensiva de reparación de los crímenes del franquismo. Las reivindicaciones fueron de muy fácil comprensión y apoyo porque sólo se utilizaba la palabra para que el Estado respetara a sus prisioneros, referente a las torturas y la legislación penal coherente con el humaitarismo, más la libertad de los perseguidos. La libertad inmediata y el derecho a no ser torturado por policías y carceleros fue la estrategia situacional que caló profundamente en los ánimos de las víctimas, porque esas eran las aspiraciones propias que individulamente no podían lograrse. Por ello, sin objeciones, los presos sociales empujaban en esa dirección ante la falta de sensibilidad de las nuevas formaciones políticas sobrevenidas, que apoyaban al franquismo por no reconocer a la mayoría de sus víctimas. Empujaban individual y colectivamente con miles de escritos y cartas, con el apoyo asambleario en estas iniciativas de comunicación de los analfabetos y precarizados sin voz, que tomaban la palabra contra el crimen. Conseguida la unión de todos los presos, el sistema arbitrario atacará con extrema violencia a la Coordinadora de presos sobre el día 20-II-1977, convirtiendo a la COPEL reformista en un movimiento revolucionario.

Los tres pilares en crecimiento de la CONCIENCIA, INTELIGENCIA y DECISIÓN serán determinantes en la lucha revolucionaria inmediata como respuesta al ataque contra la palabra.

FUENTE: EX PRESOS SOCIALES COPEL

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